domingo, 9 de septiembre de 2012

De la enseñanza tradicional y otros modelos, a la enseñanza para la comprensión


De la enseñanza tradicional y otros modelos, 
a la enseñanza para la comprensión


Por Efrén Mesa Montaña

El conocimiento, su manera de participarlo y de que éste cumpla un efectivo papel en la sociedad, depende tanto de su relevancia como de la metodología que para tal fin se emplee. En este sentido, en el Colegio El Virrey José Solís, en la localidad 5º de Bogotá, desde hace unos ocho años, se ha implementado, más con traspiés que aciertos, la Epc. Todo en razón de que los maestros nos resistimos a abandonar los modelos con los que fuimos educados. Algunos de esos modelos se enumeran enseguida.

Pero antes, dejamos en claro que las imágenes que acompañan estas palabras, corresponden al entorno del Colegio El Virrey José Solís, y a cuatro grupos de trabajo del curso 11ºô, quienes expusieron sus pesquisas sobre la filosofía de la Edad Moderna, recurriendo a la Epc, y armados exclusivamente de su deseo de saber, de comprender, y de hacer comprender. El siguiente documento ilustra su trabajo:


1. Modelo pedagógico tradicional
Así, pues, entrando en materia, el modelo de enseñanza tradicional concibe al maestro como un artífice, cuya función es trasmitir una serie de conocimientos que el maestro admite como sólidos y vitales para el futuro del estudiante: la historia patria, la religión y la educación cívica, por ejemplo. Mientras tanto, el alumno es visto como una página en blanco, un mármol al que hay que modelar, un vaso vacío que hay que llenar, por un maestro que es fuente de autoridad y respeto.

En cuanto a la adquisición de disciplina, el método hace énfasis en la “formación del carácter” de los estudiantes; de manera que se deben moldear por medio de la voluntad, la virtud y el rigor de la disciplina, el ideal del humanismo y la ética.[1] Estos preceptos vienen de la tradición metafísica-religiosa de la Edad Media. Por esta razón, el modelo tradicional es quizá el más antiguo.

Frente al aprendizaje, el modelo tradicional se fundamenta en el academicismo y el verbalismo, mientras las clases se dictan bajo un régimen de disciplina ante un grupo de estudiantes receptores —es decir, no participan ni cuestionan—: escuchan, repiten, memorizan y repiten.

Ver na muestra del modelo tradicional:

2. Modelo transmisionista conductista
Este modelo tuvo origen gracias a los requerimientos del capitalismo; es decir, se buscó moldear la conducta “productiva” de los individuos mediante la educación. De ahí que su método consista en la fijación y control de los objetivos ofrecidos como instrucción a los estudiantes. En otras palabras, se pretende una transmisión parcelada de los saberes técnicos mediante un adiestramiento experimental y a partir de la “tecnología educativa”.[2] Su exponente es Burrhus Frederic Skinner.

Según Skinner, se puede ayudar a los alumnos a aprender de la siguiente manera: dar un modelo, condicionar la conducta, dar un estímulo, “soplar” una parte de la respuesta, borrar o hacer desaparecer poco a poco la palabra o el texto que debe retener. Si el maestro dispone de una amplia gama de estrategias y tácticas de enseñanza, estará siempre buscando elementos complementarios que agregar a su repertorio intelectual y práctico.
Veamos una muestra del modelo conductista:

3. Modelo de enseñanza romántico
Desde este modelo se plantea que lo más importante para el desarrollo del niño es el interior —su vida espiritual, si se quiere— y éste se convierte en el eje central del objeto educativo. Por tanto, se busca el desarrollo natural del niño, para que éste se convierte en la meta y a la vez en el método de la educación. En la metodología del modelo romántico, se supone que el maestro debe librarse de los fetiches del alfabeto, de las tablas de multiplicar y de la disciplina, y ser sólo un auxiliar o un amigo de la expresión libre, original y espontánea de los niños.[3] Este modelo nació con Rousseau en su Emilio o de la educación.
El enlace siguiente muestra los presupuestos de la educación rousseauniana:


4. Modelo cognitivo
El modelo cognitivo presume que los objetivos de una secuencia de enseñanza, se encuentran definidos por los contenidos que se aprenderán y por el nivel de aprendizaje que se pretende lograr. Las habilidades cognitivas a desarrollar se encuentran vinculadas a un contenido específico. Se distinguen tres etapas en el proceso de enseñanza:

a. La primera etapa pretende preparar al alumno a través de la búsqueda de saberes previos que podrían propiciar u obstaculizar el aprendizaje.

b. La segunda etapa tiene el fin de activar los conocimientos previos y presentar los contenidos.

c. La tercera y última etapa tiene por objeto, estimular la integración y la transferencia en virtud de la nueva información adquirida. Algunos autores utilizan el término “estrategias cognitivas” mientras que otros emplean el de “estrategias de aprendizaje”, teniendo todos ellos en común su referencia a lo que se denomina “aprender a aprender”.[4]
Enseguida veremos los elementos del modelo cognitivo:


5. Modelo de enseñanza social o crítico
La pretensión de este modelo gira entorno al desarrollo máximo y multifacético de las capacidades e intereses de los individuos.[5] Se considera que el desarrollo es determinado por la sociedad, por la colectividad, en la cual el trabajo productivo y la educación son inseparables, y ello garantiza no sólo el desarrollo del espíritu colectivo, sino, también, el conocimiento pedagógico diverso y politécnico. Este modelo está inspirado en los fundamentos del marxismo, y de ahí la concepción del ser humano.[6] El soporte del modelo se halla en la práctica para la formación científica de las nuevas generaciones. Makarenko, Freined y Paulo Freire, han sido los pedagogos abanderados de este modelo.
Los presupuestos de la educación social se hallan en el siguiente enlace:

De esta manera, habiendo expuesto de modo breve los fundamentos de algunos modelos pedagógicos, consideraremos cuáles pueden ser compatibles con las tecnologías de la información y la comunicación, Tic, y de allí su implementación con el objeto que persigue el ambiente de aprendizaje expuesto en http://filosofiayastronomia.blogspot.com/, en complemento con la enseñanza para la comprensión.

Para empezar, descartamos de antemano los dos primeros modelos de enseñanza: el tradicional y el conductista, en razón de fundamentarse en premisas ajenas a los objetivos de nuestro AVA. Los siguientes modelos —romántico, cognitivo y social— pueden ser compatibles tanto con las Tic como con la Epc. Sin embargo, de éstos tomamos los dos últimos, el cognitivo y el crítico social. Estos dos modelos son compatibles en los siguientes aspectos:

En el primero, el modelo cognitivo, permite suponer que el alumno dispone de saberes previos frente a los saberes que persigue, y de allí que esto permita el estímulo de su interés por la adquisición de conocimiento. En últimas, como tal es la pretensión de nuestro AVA, se busca que las Tic, lejos de entregar toda la información, permitan que los estudiantes se vuelquen sobre otras fuentes de conocimiento que tengan que ver con la lectura. De tal modo, aprender a aprender en la búsqueda de conocimiento seguro y confiable, sería la premisa deducible de este modelo.

En cuanto al segundo, el modelo social, se puede decir que es el más importante, pues buscamos que el estudiante (no el alumno, que en términos de la enseñanza tradicional sería, como lo dice su etimología, el que se halla sin luces), tenga conciencia de su mundo y aporte con el conocimiento a mejorarlo. De ahí entonces que estos dos modelos se presten a los propósitos que tiene como objeto nuestro ambiente virtual de aprendizaje.

Al lado de ello, partimos de la consideración de que la enseñanza para la comprensión[7] es compatible con casi todos los modelos de enseñanza, y en el caso que nos ocupa, mediante el empleo de los modelos señalados y aún de nuestras formas propias de enseñanza, encontramos que la enseñanza para la comprensión no tiene como objeto una innovación radical que implique desechar lo que hacemos o realizamos en las aulas de clase, sino mejorarlo en la pretensión de que los estudiantes comprendan.

Así, pues, buscamos que, mediante la implementación de estos modelos, observados desde los objetivos de nuestro AVA, los estudiantes comprendan, esto es, que aprehendan conocimientos de diversas disciplinas, se apropien de valores que garanticen la convivencia,[8] se esfuercen por la comprensión de sí mismos y de sus semejantes, y busquen el desarrollo humano a partir de la transformación de la realidad.





[1]. Rafael Flórez Ochoa, Hacia una pedagogía del conocimiento, McGraw Hill, Bogota, 1994, p. 168.
[2]. Ibíd., p. 169.
[3]. Ibíd.
[4]. “Modelo de enseñanza cognitivo”. Disponible en: http://www.buenastareas.com/ensayos/Modelo-De-Enseñanza-Cognitivo/917009.html
[5]. Rafael Flórez Ochoa, op. cit., p. 172.
[6]. Paulo Freire, Educación como práctica de la libertad, Ediciones de Convergencia, Bogotá, s.f.
[7]. David Perkins, “¿Qué es la comprensión?”, en Martha Stone Wiske (compiladora), La enseñanza para la comprensión, Paidós, Buenos Aires, 1999, pp. 69-94.
[8]. Aída María Acosta Ruíz, “Enseñanza para la comprensión”, en Enfoques pedagógicos y didácticas contemporáneas, FIPC, Bogotá, 2004, pp. 229-266.